Para comprender el sentido o razón de ser de la Rifa Anual de Fe y Alegría se hace necesario que volvamos (alumnos, docentes, representantes, directivos, obreros, voluntarios y administrativos) la mirada a la génesis histórica del Movimiento.
Fe y Alegría desde sus inicios es fruto de la GENEROSIDAD y mucho más...
Generosidad de Dios al suscitar en el Padre José María Vélaz, s.j., el profundo deseo de quien no se siente satisfecho ante tanta necesidad, de quien no se cruza de brazos mirando la vida pasar y pasar, de quien se gasta hasta el último suspiro de vida en la donación absoluta de su ser.
Generosidad de Abraham y de Patricia Reyes, al darlo todo, dieron su casa para que se convirtiera en Escuela, y así, dicho por Abraham: “Si me quedo con ella, será la casa de mis ocho hijos. Pero si la hacemos escuela, será la casa de todos los hijos del barrio”. ¡Cuánta generosidad en el corazón de una familia sencilla! ¡Cuánto por aprender e imitar!
Generosidad de una de las estudiantes universitarias que acompañaba al P. Vélaz, quien al ver la necesidad de una escuela en aquel barrio, dio lo que tenía para realzar su belleza, unos zarcillos de platino, comprendiendo que la mayor belleza se fragua en la mirada de un niño(a), de un joven cuando se le libera de la opresión de la ignorancia, del no saber. Es un ejemplo que sigue retando hoy a las nuevas generaciones. Cabe preguntarnos ¿Qué tenemos para dar a la Fe y Alegría de hoy y del mañana?
Generosidad emprendedora de otra alumna universitaria quien organizó una Rifa con los zarcillos. Ésta fue todo un éxito. Se recogieron cuatro mil bolívares con los que se compraron bancos para que pudieran sentarse los niños, y con el resto les pagaron algo a las maestras generosas, dos muchachas del barrio que apenas tenían sexto grado más un corazón inquieto hasta desbordarse.

Generosidad de muchos hombres y mujeres quienes leyeron el fuego inspirador que brotaba de la mirada del P. Vélaz, capaz de incendiar de fe y optimismo todo cuanto en su mente se abrigaba. Fue así que “la chispa se convirtió en incendio”, “la semilla en un gigantesco árbol” repleto de niños, niñas, jóvenes, maestros y maestras, cientos de manos y corazones que a lo largo de cincuenta y un años no han hecho otra cosa que dar hasta gastarse.
Esta historia tiene sentido, si los que hoy formamos parte del Movimiento educativo, la leemos y la comprendemos, haciendo de esta génesis creadora, la fuerza inspiradora para seguir creyendo que es posible lograr la transformación a través de la Educación Popular y de la pedagogía del amor y la esperanza.
Esta génesis plena de sueños seguirá teniendo vigencia en el tiempo, si cada uno de nosotros (alumnos, docentes, obreros, personal administrativo, padres y representantes), seguimos cultivando la GENEROSIDAD en lo profundo de nuestro ser, de modo que nuestras vidas sean una continua donación por la causa de la Educación liberadora y transformadora.
La GRAN RIFA ANUAL DE FE Y ALEGRÍA será como lo fue la GRAN RIFA DE LOS ZARCILLOS DE PLATINO, si comprendemos que cada uno, cuando ofrecemos un Boleto, estamos ofreciendo el corazón y las manos para seguir construyendo escuelas, dotando aulas y talleres, haciendo realidad lo que el P. Vélaz en su Testamento espiritual nos legó: “Estoy levantando Escuelas y Talleres para una nueva juventud. Trazando caminos para pasos que no serán los míos... Anhelando integrar en un solo valor la Selva, los Talleres y los Libros, los Maestros y los Consejeros, la Fe, el Paisaje y la Oración, los grandes Proyectos del Futuro, el Arte, la Esperanza y el Amor”.
¡Cada uno de nosotros podemos y tenemos que seguir dando vida a este Movimiento educativo. Salgamos a la calle, todos a una, con la Rifa en la mano, con la palabra amable y cercana, con la sonrisa en nuestros labios para dar razón de nuestra esperanza!
¡Tomemos las avenidas, las plazas, los caminos de campos, barrios y ciudades, hagamos presencia con FE Y ALEGRÍA!
¡Y con un corazón que no nos cabe en el pecho, digamos todos “EDUCAR ES NUESTRO COMPROMISO”!
Elaborado por: Urbano de J. Zambrano S. 24 de enero del 2007.
Texto inspirado en la lectura del libro “Padre José María Vélaz. Fundador de Fe y Alegría” de Antonio Pérez-Esclarín. Caracas, 1992.
FOTOS, VALLAS - RIFAS FE Y ALEGRÍA, 2006 - 2012
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